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sábado, 23 de junio de 2012

El documental de Gdeim Izik realizado por Sahara Thawra, inauguró la 9ª Muestra de Cine de Lavapiés

Javi Álvarez - laRepúblicaCultural.es

La Muestra de Cine de Lavapiés apuesta por las licencias libres en los trabajos que proyectan. Explican que paradójicamente este cine que podría verse en todas partes no cuenta con muchas oportunidades de mostrarse en las salas tradicionales, lo que hace que al final no se vea. Hablando de licencias, la tradición del festival es comenzar con la película ganadora del FISHARA. Esta año le correspondía a Hijos de las nubes pero como aún están en cartel no han podido conseguir los permisos para proyectarla. Así que han optado porGdeim Izik: Detonante de la primavera árabe, el documental del colectivo Thawra que también se mostró en el Festival del Sahara de este año y comparte temática saharaui. Pero antes se proyectarán dos pequeños cortos que sus directores definen como trabajos a un nivel íntimo y familiar.
… y no nos dieron malvas, de Javier Serrano Fayos, recoge las conversaciones entre un abuelo y su nieto. Son historias que les han pasado a muchas familias, las de los vencidos. Por su parte El primer día del resto de tu vida, de Jan Codina, es una especie de símil entre la felicidad que le produce el parto a una madre y el arranque del 15-M como circunstancia que el director considera que nos nació a muchos de nuevo.

El documental Gdeim Izik: Detonante de la primavera árabe está dividido en cuatro partes. La primera nos habla de cómo surgió el campamento saharaui en la zona ocupada por Marruecos de Gdeim Izik en otoño de 2010. Nos cuenta la forma de organizarse de los saharauis para levantar en un lugar vacío las jaimas que les sirvieron de hogar durante aquellos meses a 20.000 saharauis. Aquel campamento de esperanza, de lucha ante un régimen, fue un claro antecedente de la Primavera árabe, pero ningún medio lo cita en ese sentido, todos han silenciado esta referencia y nos hablan siempre de las revueltas en Túnez como detonante. La segunda parte nos enseña la entrada policial marroquí para arrasar el campamento. Vemos imágenes desde dentro que nos permiten hacernos una idea de la desmesura del ataque de Marruecos en el desalojo y de la violencia que emplearon. La tercera nos muestra las protestas que con motivo de dicho desalojo realizaron los saharauis en la ciudad de El Aaíun y la forma en que fueron reprimidos de nuevo por el ejército marroquí y sus colonos. La cuarta utiliza imágenes de las televisiones en las que nuestros políticos hablan del tema.

Es sin duda esta última parte la más interesante, pues nos señala las contradicciones de nuestros gobernantes respecto al asunto del Sahara. Hace especial hincapié en la forma en que va ganando peso el motivo económico -los intereses de los acuerdos con Marruecos- antes que los Derechos Humanos. Es una parte que muestra a las claras el conformismo de nuestra clase política, hablándonos de su cinismo con respecto al tema y eseñándonos cada una de las contradicciones de un discurso que no son capaces de llevar a la práctica vencidos por la conveniencia.

Tras la proyección se realizó un debate. El colectivo Thawra se definió así mismo como un grupo de personas que trabajan para acercar la voz del pueblo saharaui. Llevan dos años de vida en las zonas ocupadas. Cuando se inició el campamento de Gdeim Izik se incorporaron a él. Algunos compañeros entraban y salían. No había prensa, pero tras la muerte del niño de 14 años, Hamadi Lambarki, a manos de la policía marroquí, muchos periodistas se interesaron por ese lugar. Marruecos domina el territorio y lo controla, no permite la presencia de la prensa, así que su opinión se convierte en la oficial de facto. Marruecos impidió una vez más que los periodistas internacionales llegaran al campamento, así que la única manera de poner en contacto a esa prensa con la realidad que estaba ocurriendo dentro aquellos días fue a través del Colectivo, que se encargó de difundir las imágenes de lo que allí ocurría.
Los miembros del colectivo Thawra vivieron el desalojo en primera persona. Comentan que los propios saharauis sabían que cuando entró el ejército marroquí el campamento estaba perdido, pero que aún así actuaron para ralentizar el desalojo y permitir así que ancianos, niños y mujeres tuvieran tiempo para salir. No es fácil obtener testimonio de las verdaderas víctimas. La presión que ejerce Marruecos hace que las familias que tienen desaparecidos no lo denuncien por miedo a las represalias hacia ellos mismos. La tortura existe y se aplica. Ahora hay 22 presos políticos saharauis en cárceles marroquíes, siete de ellos han reconocido que han sido violados con objetos de metal. Lo que ocurrió en el campamento de Gdeim Izik no es algo nuevo, es una situación que se repite cada cinco o seis años: la represión marroquí sube, el pueblo saharuai explota y se llega a un nivel que termina en enfrentamientos. Sin embargo los medios no lo cuentan.
Los saharauis preguntados sobre Gdeim Izik dicen que el mejor recuerdo que les ha quedado ha sido descubrir que han conseguido la convivencia de 20.000 personas y que todos participaran para lograrla. Se unieron y se organizaron. Muchos trabajaban en las ciudades y volvían cada noche a dormir al campamento. No había jueces, ni policías. Descubrieron que no necesitaban políticos. Dicen también que la convivencia hoy está igual que en 1975, en el punto cero. Ningún saharaui piensa que se pueda convivir con un marroquí. Dicen que los colonos les llaman polisarios porque los consideran terroristas y que por tanto no hay manera de compartir nada. A los saharauis no les queda otra opción que salir de su tierra hasta que acabe todo. Dicen que la población ha perdido la esperanza.
Comentan los miembros del colectivo que el principal problema es que los acuerdos y resoluciones internacionales no son vinculantes para el gobierno de Marruecos y que éste actúa, por tanto, con total impunidad. La misión de la ONU en el Sahara, la MINURSO, es la única de sus misiones que no tiene competencias sobre Derechos Humanos. Además EE.UU. y Francia apoyan a Marruecos y se encargan de estancar cualquier intento internacional de avanzar en la resolución del conflicto. España es bastante responsable pues no cumplió con sus deberes al abandonar el Sahara.
Sobre sus investigaciones, Thawra ha reflexionado que Marruecos, tras 37 años, sigue sin saber quién es su enemigo y contra qué está luchando, sin darles el valor que tienen, sin entender la dignidad y la paciencia de un pueblo que quiere conseguir su autoderminación. La vida de los pueblos es más larga que la de los dictadores que les oprimen. Esa es su arma. Unos luchan por su tierra y otros están ahí por un sueldo. La vida en los territorios ocupados del Sahara no es fácil, cuando salen por la mañana no saben si volverán. Con esa mentalidad todo es válido porque, cuando no estás seguro de seguir vivo al final del día, no tienes nada que perder.

http://www.larepublicacultural.es/article5887.html

HASSANNA AALIA, ACTIVISTA SAHARAUI. “Gdeim Izik supuso un revulsivo, muchos jóvenes se han sumado a la lucha”



Forjó su rebeldía durante la intifada de 2005, cuando las protestas por el traslado de un preso político saharaui a otra cárcel desembocaron en un incremento de la represión en los territorios ocupados. Hoy, Hassanna Aalia (El Aaiún, 1988) vive pendiente de una orden de búsqueda y captura del gobierno marroquí. Su delito: participar en el campamento de la dignidad, en Gdeim Izik, en el otoño de 2010. Desde Bilbao, donde reside, este activista de la Asociación saharaui de Víctimas de Graves Violaciones de Derechos Humanos cometidos por Marruecos continúa luchando por visibilizar el conflicto en el Sahara ocupado.


VIERNES 22 DE JUNIO DE 2012.

Diagonal Asturies: ¿Cómo y por qué surge el campamento de Gdeim Izik?

Hassanna Aalia: Bueno, antes de llegar a ese momento pasan muchas cosas. Ya en 2005, en la intifada, muchos jóvenes fueron desaparecidos, torturados, muchas mujeres violadas, hubo muertos, muchas personas detenidas y enviadas a la cárcel negra de El Aaiún. Después de tantos años de represión, tenemos que pensar en distintas formas de protesta, la gente en los territorios ocupados no tiene muchas maneras de manifestarse. Se piensa en lo básico: derechos sociales y recursos naturales, algo que aúna a más gente. Poco a poco hemos ido subiendo nuestra estrategia reivindicativa. El campamento empezó el 10 de octubre de 2010. Al principio, con unas pocas taimas, pero fue creciendo día a día, con la llegada de cientos de personas.


D.A.: ¿cuál fue la respuesta de las autoridades marroquíes?

H.A.: A las tres semanas la policía levantó un muro entorno al campamento y cerró la entrada, incluso a los periodistas. En la carretera que une Gdeim Izik y El Aaiún (15 kilómetros), establecieron tres controles. Un día, un coche intentó entrar en el campamento. Un niño de 14 años, Hamadi Lambarki, [NOTA: el niño asesinado en Gdeim Izik es Nayem Elgarhi; Hamdi Lembarki fue asesinado en octubre de 2005 en El Aaiun] resultó muerto, y los demás ocupantes del vehículo heridos. El gobierno y la policía pensaron que el campamento iba a durar poco tiempo, que la gente se iba a cansar, pero no, el asentamiento continuó; se establecieron comisiones organizativas, de limpieza, de salud, de provisiones, de seguridad, etc., y se llevaron a cabo muchas actividades durante las semanas que duró la protesta. Gdeim Izik fue algo muy grande, fue la primera vez que muchas personas de los territorios ocupados vivieron una forma de libertad.


D.A.: ¿Cómo viviste el ataque al campamento?

H.A.: El 8 de noviembre, a las 6 de la mañana, con todo el mundo dormido excepto las personas que estaban de vigilancia, entraron camiones, coches, helicópteros…el ruido era enorme. Pensamos que solo querían meternos miedo, pero entraron con armas, con chorros de agua caliente, usaron gas lacrimógeno. Los mayores sacaron a los niños mientras los jóvenes fueron los encargados de resistir…con lo que hubiera a mano. Para escapar, la gente recorrió a pie los 15 kilómetros desde Gdeim Izik a El Aaiún. En la ciudad, al ver el fuego y oír el ruido, pensaron que todos los que estaban en el campamento habían muerto, y muchas personas en el Aaiún salieron en una manifestación multitudinaria. Luego entraron en la ciudad los militares, que pidieron el apoyo de los colonos marroquíes. Unos y otros entraron en las casas de los saharauis, en sus tiendas, y robaron lo que pudieron. A las 14:30 ya no había un saharaui en la calle. Se sucedieron los registros domiciliarios. Esta situación duró cuatro días.


D.A.: ¿Cuáles fueron las consecuencias tras Gdeim Izik?

H.A.: Un año después, el ejército aún tenía presencia en la zona, dormía en institutos y colegios, a modo de cuarteles. Durante meses la policía siguió buscando a activistas saharauis. Se produjeron detenciones, violaciones, torturas. Más de 140 personas acabaron detenidas en la cárcel negra de El Aaiún. Actualmente 23 activistas siguen detenidos, pendientes de juicio y bajo jurisdicción militar, en la cárcel de Salé (Rabat).


D.A.: Tú también fuiste detenido.

H.A.: Ya lo estuve varias veces entre 2005 y 2010. Dos meses después de Gdeim Izik, pasé cuatro días en gendarmería. Fui enjuiciado penalmente, acusado de matar a militares, algo falso. Ante la falta de pruebas me pusieron en libertad condicional. El 13 de noviembre de 2011, un mes después de llegar a Esukadi, se emitió una orden de búsqueda y captura contra mí.


D.A.: ¿Te planteaste volver?

H.A.: Sí, yo estaba dispuesto a volver, pero otros activistas y algunos de los presos con los que he podido hablar me dicen que si vuelvo me voy directo a la cárcel, y que aquí puedo hacer más cosas, puedo contar lo que está pasando.


D:A.: ¿Crees que hay un antes y un después de Gdeim Izik en el Sahara ocupado?

H.A.: Algunos, como Noam Chomsky, han señalado el campamento de la dignidad como la primera primavera árabe; yo creo que es una de las historias más grandes de la lucha del pueblo saharaui. Ver, saber cómo vivió la gente en el campamento…fue algo increíble. A pesar de que fueron tiempos de terror, de represión, Gdeim Izik fue un revulsivo. Ahora muchos más jóvenes se han sumado a la lucha. Otro ejemplo: antes, en los territorios ocupados, muchas manifestaciones duraban un minuto: levantabas una bandera y ya estaba encima la policía. La gente no lo pensaba, echaba a correr. Ahora se opone más resistencia. En los territorios ocupados nunca descansaremos ni perderemos la esperanza.

jueves, 21 de junio de 2012

Margallo critica en Rabat al enviado de la ONU para el Sáhara

El ministro español de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, se alineó este miércoles con las críticas de Marruecos hacia el enviado especial del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para el Sáhara.

Un día después de que el Príncipe inaugurase en Casablanca un foro de inversiones, Margallo ensalzó el “espléndido” estado de las relaciones bilaterales entre los dos países y la “absoluta transparencia” de los concursos recientemente ganados en el país vecino por empresas españolas, como Assigma, que construirá dos tramos de la línea de alta velocidad entre Tánger y Casablanca por 87,5 millones.



“Sería bueno que avanzase en el dosier más rápido y se centrase en los temas centrales de ese dosier en vez de perderse en temas accesorios”, dijo el jefe de la diplomacia española respecto al diplomático norteamericano Christopher Ross, a quien Marruecos ha retirado su confianza, lo que hace inviable su labor como mediador.
Margallo hizo estas declaraciones en una rueda de prensa con su homólogo marroquí, Saadedín Otmani, al término de su primera visita oficial a Rabat, informa Efe. El clima coordinal de la visita quedó patente cuando Otmani agradeció el apoyo prestado por España a su país en múltiples ocasiones y, en particular, durante la discusión de la última resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Sáhara. Margallo no quiso pronunciarse sobre el plan marroquí de otorgar autonomía a la excolonia y abogó por “una solución estable, justa, duradera, pacífica, aceptable para las partes y en el marco de las resoluciones de la ONU”.

sábado, 16 de junio de 2012

Nuevo representante de la ONU en Sahara Occidental y nueva derrota marroquí en Naciones Unidas

Hoy, 15 de junio, Wolfgang Weisbrod-Weber ha sido nombrado nuevo representante especial de Naciones Unidas para el Sahara Occidental y jefe de la Minurso. Sustituye al militar egipcio Hany Abdelaziz cuyo mandato expiró el 30 de abril. Se trata de un diplomático alemán que tiene experiencia en otras misiones de la ONU. Ha estado en Timor Este y en Haití. Lo interesante es que Marruecos ha intentado vetar este nombramiento, que se barajaba desde comienzos de mayo. Como se puede comprobar, sin éxito. Nuevo fracaso de la diplomacia del majzén.

I. WOLFGANG WEISBROD-WEBER, NUEVO JEFE DE LA MINURSO. COMUNICADO OFICIAL

viernes, 4 de mayo de 2012

La ley de transparencia es opaca sobre la venta de armas

EL PERIODICO DE ARAGON  D.CHIC 28/04/2012


Se utilizaron armas españolas en el campamento de Gdeim Iziz, contraviniendo la legislación española.

Durante los levantamientos populares de la conocida como Primavera Árabe los medios de comunicación dieron a conocer que se había utilizado para la represión civil armamento español tanto en Libia --bombas racimo procedentes de la fábrica de Zaragoza-- como en el Sáhara ocupado --con la acción de vehículos de doble uso en El Aaiún, durante el desmantelamiento del campamento Gdeim Izik, llamado el Campamento de la Libertad--, pese a que la legislación española indica claramente que la venta de armas a países en guerra o en zonas desestabilizadas está prohibida.
Con anterioridad, varias de estas organizaciones suscribieron solicitudes de información relativas a la venta de armas dirigidas a la Secretaría de Estado de Comercio, siempre con respuesta negativa por acogerse a la Ley de Secretos de Estado. Para denunciar estos hechos se desarrollaron campañas de presión activa sobre el papel perverso del Estado español en la venta de armamento de origen español destinado a Marruecos y se logró algún pequeño cambio de las actitudes. Estas denuncias se basaban en la ocupación ilegal y violenta del Sahara Occidental, desde la invasión del territorio en 1975 hasta la actualidad.
Con estos antecedentes no es raro que durante el periodo de consulta pública abierto para el desarrollo del anteproyecto de Ley de Transparencia, un grupo de organizaciones no gubernamentales, entre las que se encuentran el Centre d'Estudis per la Pau J.M. Delàs y diversas asociaciones de solidaridad con el pueblo saharaui hayan presentado un conjunto de alegaciones por entender que la nueva ley "supone un ataque al derecho al acceso de información pública relativa al comercio exterior de armas".
De este modo, dentro del procedimiento de consulta pública al que se ha sometido el Anteproyecto de Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno, diferentes organizaciones no gubernamentales de amplio espectro han presentado unas alegaciones conjuntas denunciando el futuro texto de la normativa.
Entre las oenegés que se adhieren a esta iniciativa se encuentra una organización dedicada al fomento de una cultura de paz y la construcción de una sociedad desarmada y que, desde 1999, denuncia los efectos negativos del militarismo y el comercio de armas, así como entidades firmantes son organizaciones sociales, jurídicas y de solidaridad con el pueblo saharaui, como CEAS-SAHARA –la Coordinadora Estatal de Asociaciones de Solidaridad con el Sáhara-, Um Draiga –la asociación de Amigos del Pueblo Saharaui en Aragón-, y organizaciones jurídicas como IAJUWS -Asociación Internacional de Juristas por el Sahara Occidental-, el Observatorio Aragonés para el Sahara Occidental, el Observatorio asturiano para el Sahara Occidental y JUPADEHU –una agrupación de Juristas por la Paz y los Derechos Humanos-.
LOS INTERESES DE LA INDUSTRIA.- Las entidades firmantes denuncian que la opacidad del anteproyecto y que la futura Ley “podría aumentar la opacidad sobre el comercio de armamento al considerar que la transparencia en esta materia puede perjudicar los intereses de la industria armamentista”. Por estas razones consideran que en el texto se vierte un secretismo calculado en relación con el comercio de armas que según ellos “tiene como única finalidad favorecer las exportaciones de armamento”
De este modo, “en contra de las pretendidas bondades democráticas que el Gobierno predica del anteproyecto lo cierto es que una concepción democrática de la defensa exige, por el contrario, que los ciudadanos puedan ejercer su derecho a saber sobre la información relacionada con la defensa nacional”, subrayan los firmantes de las alegaciones. Por ello solicitan “la modificación del anteproyecto para que se incluyan, expresamente, la información relativa a la defensa y al comercio exterior de armamento como materias propias del derecho de acceso a la información pública”.
Los ánimos no son especialmente optimistas entre los impulsores de las alegaciones a la ley, pues saben que es difícil que obtengan una respuesta favorable. De hecho, casi no hace falta ni recordar la vinculación del actual Ministro de Defensa con las fábricas españolas de armamento. El portavoz del Observatorio Aragonés para el Sahara Occidental, Luis Mangrané, destaca que la presión mediática se ha apagado en los últimos meses, pero no pierden totalmente la esperanza.
“No creemos que nuestras propuestas vayan a tener un trato político favorable”, asegura, pero por otro lado, no están dispuestos a tirar la toalla. Si sus peticiones caen en saco roto, durante el trámite parlamentario están dispuestos a seguir plantando batalla política para frenar un comercio de armamento que consideran inmoral.

Orden de expulsión por protestar ante Soria

El activista uruguayo deberá abandonar el país en 48 horas.- En caso de no hacerlo, podrá ser detenido y repatriado a Uruguay.

3 de mayo de 20112
ARRECIFE. - SAÚL GARCÍA (ACN PRESS)

La Delegación del Gobierno en Canarias ha desestimado las alegaciones del activista uruguayo José Morales contra su petición de expulsión del país y le ha comunicado este miércoles que tiene 48 horas para abandonar el país. En caso de no hacerlo, el viernes podría ser detenido y repatriado a Uruguay.

El expediente de expulsión se abrió el pasado 3 de abril. A Morales se le acusa de alterar el orden público en una concentración frente a la sede del PP de Lanzarote para protestar por las prospecciones de Repsol en la visita del Ministro de Industria, José Manuel Soria. La policía impuso multas de 300 euros a otras seis personas.

Todos han negado que llevaran a cabo actos violentos. De hecho, la Policía no detuvo a nadie y ninguna persona ni tampoco el mobiliario urbano sufrió ningún tipo de daño en aquella concentración.

A Morales ya se le abrió un expediente de expulsión tras unos incidentes durante una concentración de apoyo al pueblo saharaui en Arrecife y en la que un agente de policía de paisano sacó su pistola en medio de la calle. Ese expediente se suspendió hasta que se resuelva la denuncia por los mismos hechos que se tramita en los tribunales.

Morales señalaba a ACN Press que siente “angustia e indignación” por tener que defenderse de unos hechos que no ha cometido y por la “terrible injusticia que se quiere cometer”, así como porque no se le está dando la oportunidad de esclarecer los hechos.

El activista uruguayo, colaborador de asociaciones de inmigrantes, sindicales y en defensa de los derechos humanos, considera que su caso puede crear un “grave precedente para poder expulsar a cualquiera” puesto que no hay sentencia firme y la expulsión se dicta por una falta administrativa no probada. Señala que internará paralizar la orden de expulsión mediante recursos.

José Morales vive en Lanzarote desde hace diez años y asegura estar completamente arraigado en la Isla. Tiene una hija de cinco años que vive en Lanzarote. Por otra parte, la semana pasada, la Fundación César Manrique y la Comisión insular contra las plataformas petrolíferas, integrada por el Cabildo y numerosos colectivos sociales, registraron sendos escritos en la Delegación del Gobierno en Arrecife solicitando que se archive este expediente de expulsión.

Tanto la FCM como la Comisión insular contra las plataformas piden el archivo de la expulsión y muestran su solidaridad y apoyo con los manifestantes que han sido denunciados. La FCM, además, mostró su preocupación por los hechos y su defensa de los derechos civiles que suponen una crítica al poder. La FCM reconoce “el compromiso de José Morales con Lanzarote y con las causas sociales y ambientales que nuestra institución reconoce y agradece”. Intersindical Canaria también ha mostrado su solidaridad con él.