lunes, 15 de abril de 2013

Estados Unidos impugnó autodeterminación saharaui: Wikileaks

Madrid, 14 de abril de 2013 (PrensaLatina) Estados Unidos objetó cualquier posibilidad de autodeterminación para el pueblo saharaui y su postura estuvo alejada de la neutralidad que siempre aseguró mantener en ese contencioso, afirmó hoy el diario Público.

Así lo revelan los más recientes cables diplomáticos estadounidenses desclasificados y compilados por la organización Wikileaks, fundada por el australiano Julian Assange.
Son, en su mayoría, documentos diplomáticos y del servicio secreto de o para el entonces secretario de Estado de la época, Henry Kissinger, que el periódico digital madrileño analiza desde hace una semana.
 
En el caso de España, estas nuevas filtraciones permiten atar algunos cabos sueltos de la última etapa del régimen de Francisco Franco (1936-1975), al sacar a la luz los entresijos ocultos de la Transición en este país europeo.
El Sahara Occidental, antigua colonia española anexada en 1975 por Marruecos, se convirtió en un lastre que el régimen franquista no dudó en sacudirse.
Ese territorio, trascendental desde el punto de vista geoestratégico, rico en minas de fosfato, reservas de petróleo y gas, se vio envuelto en una guerra de intereses para recoger el testigo español.
 
Además de mostrar la batalla diplomática desatada para hacerse con el control del Sahara, los cables develados por Wikileaks también evidencian que Washington se alió con Marruecos, al que suministró todo tipo de armamento, para que se quedara con la excolonia y frustrar así los planes de independencia.
 
No es que Estados Unidos pasara por alto la opción de un Sahara libre, sino que la desestimó desde un principio. En un escrito de mayo de 1975, la embajada estadounidense en Rabat realizó uno de sus tantos análisis de la situación.
En ese cable, aparte de no darle ninguna credibilidad a la defensa de Madrid a la autodeterminación, alertó del "peligro" de un Sahara soberano, que con casi toda seguridad ayudaría a desestabilizar la región, pues no era algo que Marruecos fuera a aceptar, según Público.
 
Para evitar una guerra colonial, el texto llamaba a llegar a un "acuerdo amistoso", cuyo principal obstáculo, apuntó Washington, era la intransigencia y la inmovilidad de Franco.
Curiosamente, las negociaciones entre los dos países se relanzaron con el dictador en coma y con el rey Juan Carlos como jefe de Estado de facto, recordó el diario.
Con el entonces príncipe Juan Carlos de confidente estrella, Kissinger contaba con una posición privilegiada para manejar los hilos a su antojo.
 
La Casa Blanca quería evitar a toda costa un enfrentamiento armado en la región que pudiera calentar la Guerra Fría que mantenía con la Unión Soviética (URSS).
 
Argelia, uno de los socios de la URSS, era el gran apoyo del Frente Polisario en la zona. El Gobierno norteamericano no tardó en fijar a Marruecos como su aliado para la causa.
Además, con Rabat se aseguraba que la idea defendida por Naciones Unidas, y a la que España parecía querer acogerse en un principio en 1974, no ocurriera nunca: la independencia de los saharauis por la que el Polisario había empezado a luchar, agregó Público.

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