viernes, 6 de mayo de 2011

Bajo el recuerdo de Aminetou Haidar

“La determinación de Aminetou Haidar, que logró doglegar a Marruecos, es la determinación del pueblo saharaui. Hoy, todos los que salimos de los territorios ocupados escribimos lo mismo que ella escribió. Nacionalidad: saharaui. País: Sáhara Occidental. Y todos los saharauis en los territorios ocupados estamos dispuestos a dar nuestra vida por la independencia y la libertad de nuestro pueblo. Esta es una causa de mártires”.
 
La imagen de esa mujer enjuta y corajuda que puso en vilo a miles de personas con su lucha pacífica desde el aeropuerto de Lanzarote volvió ayer a ser invocada en el campamento de refugiados de Dajla, donde una delegación de activistas saharauis utilizó la plataforma del Festival Internacional de Cine del Sáhara (FiSahara) para denunciar que “las violaciones de los derechos humanos perpetradas por Marruecos contra el pueblo saharaui” y “condenar una barbarie que se ha convertido en una práctica cotidiana contra los saharauis en los territorios ocupados y que es silenciada sistemáticamente por el bloqueo informativo impuesto por el régimen”.
Muchos han conocido “los golpes de la policía marroquí, los allanamientos de morada, las cárceles del régimen“. Y necesitan contarlo, “que la comunidad internacional lo sepa y presione a Marruecos para que se cumplan las resoluciones de la ONU“.
“Hoy, el pueblo saharaui tiene 84 presos políticos en las cárceles marroquíes, veinte de ellos, sometidos a un tribunal militar y que, como Aminetou, acaban de cumplir diez días en huelga de hambre. No hay cifras exactas sobre los muertos. El último, un joven que lleva tres meses en el congelador de un hospital. Un hijo del pueblo saharaui. Sus padres se niegan a enterrarlo hasta que no se aclaren los hechos”, contó una de las activistas, que extendió su condición a todo su pueblo: “Todos somos activistas y presos. Porque todos sufrimos secuestro, tortura, vejación”. Vejación, tortura, secuestro de malvivir separados por el ‘Muro de a Vergüenza”, desterrados a los rigores del desierto argelino desde hace 35 años.
 
30 años de estancamiento
 
“Llevamos más de treinta años estancados mientras que el régimen dictatorial de Marruecos realiza un pillaje de nuestros recursos insoportable con la connivencia de Francia y hay quien piensa que es hora de que el Frente Polisario vuelva a las armas”, cargó otro de los activistas, convencido de que “algo se mueve” desde que las fuerzas de seguridad marroquíes tuviesen que hacer frente a la mayor protesta que se ha registrado en el Sáhara Occidental desde que España se retiró del territorio, a finales del pasado año: el desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik.
 
Y son muchos también los que, como él, buscan el inicio de los movimientos sociales en el mundo árabe en los disturbios acontecidos cuando alrededor de 20.000 personas se instalaron en aquella zona desértica cerca de El Aaiún para denunciar la vulneración de sus derechos sociales, una ocupación pacífica que se saldó con la muerte de un adolescente saharaui de 14 años bajo el fuego de las fuerzas policiales.
“No sabemos lo que pasará cuando regresemos a El Aaiún, pero estamos dispuestos. Hemos iniciado la Intifada en los territorios ocupados y no tiene marcha atrás”.
 

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